¿Quién descubrió los dinosaurios?

¿Quién descubrió los dinosaurios?

La respuesta habitual a la pregunta ¿Quién descubrió los dinosaurios? es: El doctor Gideon Mantell y su esposa descubrieron el primer iguanodonte en 1822.  Años más tarde el zoologo Sir Richard Owen (acuño el nombre dinosaurio) cuando presentó a los dinosaurios como un tipo de animal desconocido y entre sus ejemplos se encontraba el Iguanodonte de los Mantell.

Hay que estacar que la primera pista de la existencia de los dinosaurios fue el hallazgo de un diente en el año 1824, por el profesor y geologo William Buckland.

Actualmente la palabra dinosaurio, así como su concepto y representación son muy comunes. Su uso es totalmente de dominio común y todos pensamos en criaturas gigantes en cuanto alguien los nombra. Los dinosaurios fueron descubiertos en el siglo XIX y también la palabra que los denomina. ¿Nunca te has preguntado quién descubrió los dinosaurios y cómo tuvo lugar todo eso?

En el año 1841, durante la reunión anual de la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia, Ricard Owen empleó la palabra dinosaurio por primera vez.

D. Richard Owen, que era anatomista, tenía que hacer una exposición de los fósiles de reptiles descubiertos en su país. Durante la exposición hizo referencias a 3 esqueletos fósiles que no encajaban con ningún otro animal existente o fósil descubierto y catalogado. Los 3 esqueletos eran reptiles gigantes del tamaño de un elefante. La palabra empleada para denominarlos fue dinosaurio, que significa reptil terrible.

 

primera exposiscion de dinosaurios en el crystal palace de londres

William Smith descubrió dinosaurios y no se dio cuenta

En 1809, mucho antes de que se oyera hablar de la palabra «dinosaurio», un hombre llamado William Smith descubrió unos huesos en Sussex (Inglaterra), entre ellos este de la pelvis. Entonces, no llegó a darse cuenta de qué podía ser; más adelante, fue identificado como perteneciente a un lguanodon.

Sir Richard Owen acuñó el nombre «dinosaurio»

Hasta 1841 no recibieron estos extraños animales un nombre para su grupo. Un eminente científico de entonces, sir Richard Owen, declaró que debían ser llamados «dinosaurios», que quiere decir «lagartos terribles». Con ello se inició una época de gran excitación en el mundo científico. Por todo el planeta comenzó la gran caza del dinosaurio.

En la imagen podemos ver el retrarto de Sir Richard Owen, el hombre que inventó el nombre de «dinosaurio». Y debajo a la derecha lo vemos en una caricatura, representado cabalgando a horcajadas sobre el esqueleto de una especie de dinosaurio, Grabado en madera y pintado por Gillot, en 1870. Pero ya se habían encontrado restos de dinosaurios antes, pero eran atribuidos a animales conocidos.

 

richard owen descubrio los dinosaurios

 

¿Significa esto que fue D. Richard Owen la primera persona en descubrir un dinosaurio? La respuesta es no. A lo largo de los siglos, en numerosas ocasiones, se habían descubierto numerosos restos fósiles de dinosaurios y animales prehistóricos. Sin embargo, hasta ese momento no se habían clasificado en su mayoría, ni se había formulado ningún tipo de conjetura o hipótesis científica.

Esto se debía a la fuerte presencia de la religión católica imperante en Europa y en la mayoría de los países occidentales. En el pasado, cualquier tipo de explicación o teoría científica debía encajar con lo recogido en la Biblia. Nada podía ir en discordancia con lo allí recogido. Sucedía tanto para explicar los restos fósiles de los dinosaurios como para justificar las estrellas y la posición de la Tierra en el centro del Universo.

Los dinosaurios | Un nuevo grupo de animales

Los dinosaurios reciben su nombre como grupo diferenciado en el año 1841. Es en ese momento, en el que Richard Owen establece la denominación “dinosaurio” cuando se crea el grupo de los dinosaurios como taxonomía específica y separada de los animales hasta el momento descubiertos existentes.

Sir Richard Owen advierte las similitudes entre los tres ejemplares descubiertos en los 3 restos fósiles encontrados en Inglaterra. El Megalosauro, el Iguanodon y el Hylaeosaurus compartían características comunes que los integraba dentro de un mismo grupo y que, a su vez, los diferenciaba del resto de los animales.

Desde el momento en que se catalogan y se produce la creación de un grupo especial y separado para los dinosaurios, comienzan a incluirse todos los restos fósiles encontrados en los diferentes continentes. En algunas ocasiones esto dio lugar a errores y duplicidades. En algunos casos los errores tardaron mucho en ser descubiertos.

 

iguana e iguanodon

 

Hasta el momento se han encontrado y clasificado más de 800 tipos de dinosaurios diferentes. Todavía a día de hoy se han descubierto nuevos tipos de dinosaurios. La aventura continúa.

La discordancia con las teorías tradicionales

Durante siglos se consideró que todas las especies creadas por Dios lo habían sido desde el comienzo de los tiempos y que continuaban presentes hasta este momento. Ninguna criatura podría extinguirse ni surgir de repente como una evolución de su antecesor.

Todos los restos fósiles encontrados hasta ese momento debían hacerse encuadrar con los animales que existían en el planeta. Muchas veces la gente recurría a la fantasía, la mitología y las leyendas para explicar todo aquello a lo que no encontraban más explicación.

En muchas ocasiones los restos de grandes dinosaurios se transmutaban en leyendas sobre poderosos dragones, animales mitológicos.  A veces se usaban incluso para explicar los fenómenos meteorológicos. Existe recogida en China una leyenda de hace más de 2.000 años sobre los huesos encontrados que pertenecían a un gran dragón, cuando ahora sabemos que son restos de dinosaurios.

Los animales podían extinguirse | La teoría de Cuvier

En el año 1770, George Cuvier expuso la teoría de que los animales podían extinguirse. En esta teoría indicaba que quizá los restos fósiles que hasta ahora se habían hallado no encuadraban con los animales actualmente existentes porque no pertenecían a ninguno de ellos. Se trataba de restos de animales que habían desaparecido y ya no habitaban la Tierra.

Cuvier describió un animal desconocido hallado en Holanda. Los restos que se encontraron fueron unas mandíbulas fosilizadas de tamaño gigantesco. El francés denominó al ejemplar como Mosasaurus y lo describió como un lagarto marino de tamaño gigante y que se había extinguido.

Esta labor de Cuvier animó a otros científicos a avanzar por este camino y seguir investigando los restos fósiles hallados sin limitarse a encasillarlos dentro de los ejemplares existentes y conocidos.

Los Primeros descubrimientos de los dinosaurios

Aunque los fósiles de los dinosaurios han permanecido bajo tierra durante millones de años, nadie supo nada de esas extraordinarias criaturas hasta el siglo pasado. Una de las primeras personas que descubrieron huesos de dinosaurios fue un doctor inglés llamado Gideon Mantell, que por afición coleccionaba Minerales y fósiles. En 1820, el doctor Mantell y su mujer Mary Ann encontraron unos grandes Dientes incrustados en una piedra. Nunca había visto Mantell semejantes dientes y al descubrir por allí cerca algunos huesos, empezó a investigar en serio en tomo a su hallazgo.

Al cabo de una ardua tarea, el doctor Mantell llegó a la conclusión de que los dientes y huesos habían pertenecido a algún tipo de reptil gigante, que él bautizó lguanodon, que quería decir «diente de iguana» Poco después se descubrieron en Gran Bretaña otros reptiles gigantes, llamados Megalosaurus («lagarto grande») y Hyleosaurus («lagarto de los bosques»).

El Hallazgo del Iguanodonte Mantell

El doctor Mantell descubrió una serie de huesos y dientes; pero, ¿cómo era el animal que los tuvo cuando estaba vivo? Mantell le dibujó como un gran lagarto, parecido a la iguana. Le representó encaramado en una rama, con la garra de un pulgar (de la que solo encontró una) plantada encima de la nariz.

 

iguanodon

 

El matrimonio Mantell a principios del siglo XIX tenía en sus manos unos restos fósiles de dientes gigantes que no sabían muy bien a que criatura pertenecían. Gideon denominó al ejemplar Iguanodon porque se parecía a una iguana pero de tamaño gigante, porque estimó que su ejemplar podría medir unos 12 metros

Todavía encastrados en la piedra arenisca en la que fueron hallados por los Mantell, aquí vemos los dientes originales del lguanodon. Los bordes superiores de los fosiles de los dientes del iguanodon  estaban desgastados por la masticación de plantas.

 

dientes de iguanodon

 

Aunque era de profesión doctor en medicina, Gideon Mantell era coleccionista de minerales y fósiles. Pronto, su casa parecía un museo, según fue creciendo la colección. Según fue creciendo el interés por los dinosaurios, se montó una gran exposición de modelos gigante en los jardines del London Crystal Palace. Antes de que el modelo del lguanodon estuviera terminado, el escultor dio una cena dentro de él a 20 invitados.

 

porcion de espina dorsal de iguanodon

 

Entre los demás huesos del lguanodon encontrados por Gideon Mantell, se halla esta porción de espina dorsal de iguanodonte, que encajaba entre la pelvis del animal. Se fabricaron dos modelos del lguanodon, de cemento, que fueron realizados por el escultor Benjamín Waterhouse Hawkins el siglo pasado. Aunque eran inexactos, ya que el lguanodon no tenía ese aspecto de lagarto arrastrado y cabezón, pero son graciosos y aún pueden verse hoy en el Crystal Palace, de Londres.

La fiebre de los dinosaurios

Por todo el planeta había comenzado la gran caza del dinosaurio. El Doctor William Buckland denominó Megalosaurus a los restos fósiles de una mandíbula gigante encontrada en Inglaterra. Y todo ello antes de que la denominación “dinosaurio” se hubiera creado. La fiebre de los dinosaurios ya era imposible de parar. El mismo Mantel volvería a descubrir y denominar al Hylaeosaurus unos años después como un nuevo ejemplar de herbívoro extinguido.

A estas alturas la pasión por los antiguos animales gigantes ya se había disparado entre los científicos. La misma pasión que a día de hoy nos causan a todos nosotros. Aunque en ese momento era un mundo nueco a descubrir. Todos los restos estaban a la espera de ser descubiertos y catalogados. Y “bautizados”.